Bucardo

El bucardo (Capra pyrenaica pyrenaica) era una subespecie de las cabras montesas. Se paseaba por las laderas pirenaicas, siendo de gran atractivo para los humanos.

La misma encontraba en peligro de extinción desde inicio del siglo XX; fue enero del año 2000 el momento en que muere el último individuo de esta especie, pasando a ser uno más en la lista de los animales extintos.

Características generales del Capra pyrenaica pyrenaica

extinción del bucardo

En términos generales, esta especie era muy llamativa por diversas características; su pelaje, por ejemplo, era hermoso y sufría variaciones durante la época del invierno cuando se volvía más denso.

En este aspecto era el pelaje de los machos distintos a las hembras al poseer franjas negras.

Otra característica y quizás la más resaltante, era la exuberancia de sus cuernos, pues era de grandes dimensiones, de hecho, la más larga de las cuatro subespecies de cabras montesas.

Poseían una belleza innegable, hecho que influyó como papel determinante en su desaparición.

Hábitat del Bucardo

Su hábitat se encontraba localizado en la cordillera montañosa conocida como Los Pirineos. La misma se trata de una cadena rectilínea de montañas de más de 400 km de largo y 150 km de ancho, extendidos entre España y Francia.

Este hábitat tiene diversas particularidades por lo elevado de sus terrenos que, ha sido un factor fundamental que ha evitado la masificación de la ocupación humana.

El clima suele ser el típico de montaña, teniendo primaveras muy frescas y de bajas temperaturas con inviernos bastantes fuertes y de poderosas heladas.

Causas de la extinción del Bucardo

extinción del bucardo

El hombre vuelve a tomar el protagonismo como principal agente responsable de la destrucción de la fauna y flora, en este caso es su responsabilidad derivada de la caza indiscriminada del Bucardo.

Como mencionamos, la cornamenta que era un elemento de gran atractivo en la apariencia de esta especie, jugó en su contra, pues el deseo de los cazadores para obtenerlos mermó de forma irreversible la población.

A pesar de los esfuerzos por proteger su hábitat y al mismo animal, la persecución acabó con los bucardos, siendo la última sobreviviente una hembra que fue hallada muerta tras ser aplastada por la caída de un árbol. Se declaró extinto en el año 2000.